Modelo de logogén
El modelo del logogén fue desarrollado por John Morton entre las décadas de 1960 y de 1970, y a rasgos generales se trata de un modelo interactivo y directo. Plantea un efecto clave de contexto en el reconocimiento de palabras, lo que implica una mayor rapidez en el proceso respecto de modelos anteriores, y la existencia de información de entrada sin completar.
La unidad básica de este modelo es el logogén: un mecanismo que acumula información sensorial proveniente tanto de una fuente visual como auditiva y, cuando es suficiente para que una palabra se halle disponible como respuesta, salta el umbral de reconocimiento (la cantidad de pruebas necesarias para que la respuesta se vuelva disponible). Cuando el estímulo que recibe es imperfecto (por ejemplo, es interferido por un sonido externo, o la palabra tiene una letra ilegible), la probabilidad de acierto en la respuesta dada estará directamente relacionada con la frecuencia del estímulo presentado. Mientras más frecuente sea el estímulo, más bajo es su umbral de reconocimiento, y consecuentemente más rápido se hace su reconocimiento.
Morton plantea una diferencia entre el procesamiento de la palabra aislada y el de la palabra en contexto, ya que en el primer caso solamente se depende de la información sensorial, mientras que en el segundo caso el contexto puede suprimir información negativa. Los datos provenientes del contexto como los datos provenientes del estímulo actúan de manera combinada, directa y aditivamente.
Modelo de búsqueda
Este modelo se apoya en una metáfora bibliotecaria: las palabras hay que buscarlas en la memoria de forma serial, como cuando buscamos una palabra en un diccionario. Se trata de un modelo indirecto, serial, autónomo, constituido por etapas discretas donde la información fluye de forma unidireccional.
El modelo de búsqueda más conocido es de Forster (1976). Plantea un acceso en dos etapas para el reconocimiento de palabras, con un archivo principal y archivos de acceso periféricos. El primero se trata de un léxico donde está almacenada toda la información acerca de las palabras, y los segundos se tratan de módulos organizados en cuanto al tipo de información sensorial ingresada: existe un archivo de acceso periférico ortográfico, otro fonológico y otro semántico-sintáctico. Dentro de estos archivos periféricos, las palabras están agrupadas por su frecuencia.
La conexión entre el archivo principal y los archivos de acceso periféricos está dada por un puntero que indica la entrada en el archivo principal que corresponde a las propiedades del estímulo. Forster plantea también un sistema de referencias cruzadas, a partir del cual es posible acceder desde la entrada de una palabra a la entrada de otra semánticamente relacionada sin volver al archivo principal.
La búsqueda se realiza entonces a través de una comparación sucesiva entre el estímulo, a partir de una de sus propiedades, y la lista interna del archivo periférico. Si el estímulo es una palabra, la búsqueda será terminal hasta encontrar la correspondencia; si es una no palabra, la búsqueda será exhaustiva.
El otro modelo de búsqueda importante es el de Butterworth, que plantea un modelo de acceso en dos etapas para la producción. En la primera etapa, se accede al léxico semántico, y en la segunda se accede al léxico fonológico, donde se conformarán las cadenas de fonemas conocidas por el hablante.